viernes, 25 de mayo de 2012

Kazajstán y su poderosa energía


En pleno Siglo XXI existen todavía países desconocidos para gran parte de la población, o simplemente siendo conocidos, no despiertan el interés que deberían tanto para las personas como para las empresas. Es cierto que la lejanía y, posiblemente, la dificultad de memorizar el nombre del propio país, hacen en la mayoría de los casos que estos países caigan en el olvido. Es el caso, entre otros, de países como Kazajstán, Turkmenistan, Uzbekistán y Tayikistán. Sin duda, se tratan de Estados que si nos preguntasen  por la capital y localización de los mismos, seríamos incapaces, en la mayoría de los casos, de contestar e incluso acertar con la respuesta.

En WorldWtrade, con el afán de dar a conocer nuevos mercados a nuestros lectores, comenzamos hoy con el primero de los países “extraños”, que se sitúan entre Europa y Asia. Hoy es el turno de Kazajstán, posiblemente el país más conocido de los cuatro anteriormente señalados, quizás también por ser el más europeo. Destaca de Kazajstán que es un país con una densidad de población muy baja, dado que a pesar de ser el 9º país más grande geográficamente del mundo, la población apenas supera los 15 millones de habitantes. Entonces hay que plantearse la cuestión de siempre, ¿qué tiene de especial este país para que sea objeto de este post?


La importancia del país en el marco comercial a nivel mundial radica en el potencial energético de Kazajstán, y es que su economía se fundamenta en las grandes reservas de depósitos de petróleo y gas que se expanden por el territorio. A ello hay que añadirle que, a los grandes yacimientos de los que dispone el país, el Gobierno está llevando a cabo un intenso programa de extracción de los mismos, lo que posiblemente  convierta al país en uno de los principales productores y suministradores de estas valiosas fuentes energéticas, como son el gas y el petróleo. 

Además de estas dos fuentes de energía vitales, hay otro dato que todavía llama más la atención, y es que Kazajstán es el primer país productor de uranio en el mundo, y tal es así, que casi un tercio del uranio extraído en el mundo  procede de este extenso país. Además,  posee la segunda reserva de uranio más grande del mundo. Este hecho no pasa desapercibido por las grandes potencias mundiales, y es que incluso la propia China está convirtiéndose paulatinamente en uno de los socios más interesados en la evolución de Kazajstán, puesto que el país oriental espera tener para el 2020 un total de 77 reactores nucleares por su territorio, y necesita al socio Kazajo para poder desarrollar este proyecto. Y no solo China, también India está pujando por fortalecer lazos comerciales con este país, dado que el proyecto indio es igual de ambicioso que el del país oriental.



No obstante, los trabajos del antiguo país ex-soviético no pasa solo por la extracción de esta fuente de energía, sino que la propia Kazajstán, dado las oportunidades de las que dispone y de la privilegiada situación de la que goza, está planificando la construcción de una planta de combustible nuclear que vaya dirigido única y exclusivamente al mercado asiático, debido ello al gran interés que despierta el uranio en los países de este continente.

Con todo lo anterior, dado las condiciones idílicas que pueden llevar a Kazajstán a ser una de las principales potencias en el sector energético, puesto que tiene condiciones y excedente de reservas, y despierta el interés de muchos socios comerciales de todas partes del mundo, puede plantearse el siguiente problema. Nos encontramos con un país pequeño en población, pero en el epicentro de dos continentes, limitando con dos potencias mundiales en cuanto a energía nuclear se refiere (Hablamos de Rusia y China). El riesgo que tiene esta situación es que se convierta al país en una mera marioneta, que baile de un bando a otro, en función de los intereses políticos de cada país.

Es sin duda un tema peliagudo, dado que el país se encuentra en una oportunidad única que le relance en el ámbito internacional y le lleve a ser conocido por todo el mundo debido a su potencial energético, y que gracias a ello permitiría la construcción de numerosas infraestructuras de tuberías y de refinerías por el país. Sin embargo, su gran reserva unida a los importantes intereses potencias mundiales, lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿Debería la ONU plantearse el limitar la extracción de uranio de Kazajstán? O mejor dicho, ¿debería regular la comercialización de esta peligrosa fuente de energía? Recordemos la ardua tarea que la propia Naciones Unidas está inmersa en cuanto a la situación con Irán. 

El caso no es el mismo, porque los antecedentes del país persa mantienen en vilo a toda la comunidad internacional. Sin embargo, Kazajstán se ha convertido en un país muy querido por las grandes potencias mundiales, que la ven como un pilar estratégico para sus futuras pretensiones. Sin lugar a dudas, Kazajstán se ha convertido en aquel gran desconocido que tiene una importancia a nivel internacional por el sector que está desarrollando, y que sin un control adecuado del ejercicio de esa actividad es probable que, directa o indirectamente, sea causa de un conflicto en un futuro no muy lejano sino se toma las medidas necesarias para el crecimiento sostenido de su desarrollo energético. Esperemos que no sea así.

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