lunes, 7 de mayo de 2012

Las dos caras de las inversiones en Latinoamérica

En el artículo de hoy vamos a intentar analizar cual ha sido el modelo de desarrollo de dos de los principales motores económicos de Latinoamérica, como son Argentina y Brasil, y cómo las políticas que han llevado a cabo con respecto al tratamiento de Inversión Directa Extranjera han influido de manera distinta sobre este desarrollo.
En primer lugar, conviene conocer las causas del fenómeno de las privatizaciones que se llevaron a cabo en el continente americano a lo largo de la década de los 90. Mientras que para Argentina estas privatizaciones, instrumentadas mediante Decretos Legislativos, tuvieron como objeto dar salida a la crisis financiera que afectaba al país, para Brasil, los procesos de privatización se basaron en la búsqueda de un Estado más eficiente, menos intervencionista, y menos centralizador, con el fin de adaptarse a la nueva realidad económica.
Se trata por tanto, de dos países ricos en recursos naturales y con muchas características en común, que sin embargo han enfocado de modo distinto sus políticas de promoción de la IED.
Brasil se ha convertido en los últimos años uno de los principales destinos receptores de Inversión Extranjera Directa. Existen atractivas oportunidades de negocio que van desde la ejecución y gestión de infraestructuras hasta los sectores de la industria química y farmacéutica.
Argentina, sin embargo, ha ido perdiendo posiciones como destino preferente de las Inversiones de capital extranjero. Sus decisiones arbitrarias en cuanto al tratamiento de la Inversión Extranjera, unida a su política de expropiaciones y nacionalizaciones de empresas extranjeras, ha hecho que los grandes países emisores pongan su atención sobre otros mercados antes que entrar en Argentina. Y existen razones objetivas para actuar de este modo: más de un tercio de las causas pendientes en la corte internacional de arbitraje tienen como protagonista a la República Argentina, cuando hablamos de disputas sobre tratamiento de las inversiones.
El espectacular crecimiento de Brasil en los últimos años no se podría explicar sin tener en cuenta la entrada de capital extranjero en el país. La llegada de multinacionales, y la privatización de sectores de propiedad pública han permitido el impulso para el desarrollo social, económico y financiero de las principales regiones del país.
¿Pero, cómo ha podido ser esto posible? Pues haciendo las cosas bien en cuanto a política de inversiones, así de simple. Brasil se ha encargado de crear durante años un clima de negocios favorable que está dando ahora sus frutos. La estabilidad política y económica, su enorme tamaño de mercado, una mano de obra competitiva y fuertes programas de inversiones han permitido a Brasil consolidar su privilegiada posición internacional en cuanto a recepción de Inversión Extranjera Directa.
Entonces, ¿qué es lo que ha fallado en Argentina? Al comparar su política con la de Brasil, es difícil encontrar puntos en común. La inseguridad jurídica reinante, la arbitrariedad del gobierno en cuanto al tratamiento de inversiones, una política centralizada, y su menosprecio a las voces y medidas tomadas por la Comunidad Internacional, lastran su crecimiento.
Las expropiaciones de Aerolíneas Argentinas , la petrolera YPF o Aguas de Barcelona son sólo algunos ejemplos de la política llevada a cabo por Argentina. En mi opinión, el peligro radica en la incertidumbre que generan este tipo de actos. El gobierno de Cristina Kirchner ha justificado tales decisiones alegando que se trata de sectores estratégicos de necesario control estatal. Para el caso concreto de YPF, la razón expuesta en el Decreto Ley tramitado en el gobierno ha sido la recuperación de la soberanía sobre sus recursos. Este hecho por sí mismo, no puede ser criticable. Pero sí lo es, como muchos analistas argentinos mantienen a su vez, que la recuperación de la compañía petrolífera se haya hecho a través de instrumentos fuera de mercado.
Sin duda, puede tratarse de una política beneficiosa para Argentina en el corto plazo, pero las acciones políticas deben medirse por sus consecuencias en el largo plazo. Y aquí es donde parece que Argentina puede terminar perdiendo más de lo que ganó.


"Javier Garrido Rodríguez es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid. En la actualidad trabaja en la Embajada Española de Budapest dando apoyo a las empresas españolas que desean internacionalizarse en ese mercado."

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