Debido a la gran repercusión y a la actualidad del tema vamos a intentar aclarar un poco y dar nuestra opinión sobre todo lo que está sucediendo en Argentina con Repsol-YPF.
El conflicto entre el gobierno argentino y Repsol - YPF producido ha trascendido el ámbito empresarial y va camino de convertirse en un conflicto diplomático entre España y Argentina. El gobierno argentino maneja sacar un proyecto de ley para nacionalizar YPF, actualmente en manos de Repsol.
El origen. Dicen que los acontecimientos que se van sucediendo se deben al descubrimiento a finales del año pasado de los mayores yacimientos de petróleo de la historia de Argentina en el suroeste del país. Se estimaron la existencia de más de 900 millones de barriles de petróleo. Además del tamaño también se destaca la calidad de las reservas encontradas. De este modo Argentina pasaría a competir directamente con los países del Golfo Pérsico en el mercado energético.
La sombra de la nacionalización planea sobre Repsol. Existe cierto malestar desde Argentina con la compañía por la poca inversión realizada en el país, se les achaca que todo el beneficio obtenido allí se repatría a España en forma de dividendos y no hay un verdadero interés en desarrollar el país. En la industria petrolera creen que el gobierno de Kirchner ha fomentado a los líderes de las provincias petroleras argentinas para quitar a YPF sus concesiones petroleras como una estrategia para bajar el precio de las acciones de la compañía. El valor de la compañía ha caído a la mitad durante el último año. Por tanto, el panorama y los intereses de unos y otros es más complejo de lo que parece. Esto, según Kirchner, ha hecho que la producción disminuya y obligue al país a importar energía.
La opinión pública argentina. Desde Argentina llegan dos corrientes de opinión encontradas. Por un lado se tiene un sentimiento de apoyo a su ejecutivo y que consideran que los recursos naturales del país deben repercutir en el mismo y obtener los beneficios que les corresponden. Se dan cuenta que no tienen una independencia energética real y que también dependen en parte de las importaciones de energía. Por el otro lado creen que este conflicto les va a salir caro a nivel internacional, ya que puede generar un clima de desconfianza en los potenciales inversores del país e incluso en aquellos que ya están establecidos. Argentina es de los países que más puntuación obtiene cada año en el ranking ”Doing Business” de Latinoamérica.
Papel de la diplomacia española. El problema ha pasado a ser un problema que afecta directamente a las relaciones bilaterales entre ambos países. Uno de los factores determinantes ha sido la falta de comunicación entre Antonio Brufau (presidente de Repsol) y el gobierno argentino. En respuesta a lo anteriormente expuesto, Respol se comprometía a aumentar las inversiones en Argentina hasta los 3.500 millones de dólares este año. El gobierno español ha tenido que entrar a mediar en el conflicto y ha acabado amenazando a Argentina con “consecuencias” si persiste en sus planes. Lo que está claro es la necesidad recíproca de llevarse bien, lo que no es tanto es en la actualidad quién necesita más al otro y España por extensión a Latinoamérica. Da la sensación de que el gobierno español no tiene el control de la situación. Del papel del Rey de España mejor ni hablar en estos momentos.
Ayuda de la Unión Europea. La UE no dispone de mecanismos jurídicos para presionar a Argentina si incumple sus compromisos con las inversiones de empresas de países comunitarios en su territorio. Por tanto, el conflicto se considera bilateral entre Argentina y España. Simplemente era interesante resaltar que a pesar de estar en la UE para muchas cosas y depender por completo de ella para algunos temas se está solo más allá de las gestiones diplomáticas.
Las últimas noticias hablan de un plan menos intervencionista por parte de Argentina y buscan negociar una conversión de la filial de Repsol en una empresa mixta de capitales públicos y privados. Los sindicatos españoles han mostrado su “ante la amenaza de Argentina de expropiar la filial de Repsol”, ya que YPF tiene carácter estratégico y un peso significativo en el negocio de la petrolera. Por su parte Brufau apuesta por una solución hablada. En el fondo todas las partes parecen condenadas a entenderse.
En resumen, se pretende ver un caso en el que la internacionalización de empresas grandes y sus acciones pueden llegar a desembocar en grandes conflictos internacionales y sobre todo como la política de un país puede ser una barrera no arancelaria en comercio exterior. Esperamos vuestros comentarios.



























